Se discute si los Quimbayas practicaban la antropofagia ritual con sus enemigos de guerra, en festividades o celebraciones muy especiales. Este canibalismo tenía significados simbólicos relacionados con la derrota y venganza de sus enemigos o con la apropiación del espíritu de la persona. Sin embargo en el caso de los Quimbaya las crónicas que refieren el canibalismo se basan en un sólo testimonio sobre dos supuestos casos. Exhibían cabezas humanas como trofeos colgadas de cañas en la plaza. Durante la conquista intensificaron esta práctica para infundir temor en los conquistadores.
Prestaban mucha atención a sus prácticas funerarias, y las construcciones de tumbas Quimbayas testimonian esta afirmación pues, en verdad, elaboraron una enorme variedad de tumbas diferentes de acuerdo con lo específico de cada entierro, en el que siempre se incluían las ofrendas que habrían de acompañar al difunto al paso a la otra vida, incluidos víveres y armas para hacérselo más fácil. En las tumbas también enterraron la mayoría de los objetos de oro precolombinos, elementos personales del muerto y algunos otros elementos sagrados. Creían que todos los cuerpos habrían de resucitar.
Una de las actividades que más famosos ha hecho a los Quimbaya es su lujosa orfebrería, que goza de una increíble belleza a la vez que de una técnica perfecta. Desarrollaron sistemas de metalurgia para combinar cobre con el oro que no abundaba en su región (a diferencia de otras zonas del país). Esta combinación de oro y cobre, llamada "tumbaga", no restaría para nada el atractivo, brillo y durabilidad de sus magníficas piezas, de una vivacidad espectacular. Una de ellas muy popularizada son los famosos “poporos”. Su orfebrería es la más importante de América dada la exquisita belleza de las piezas expresada mediante muy bien desarrollados métodos metalúrgicos. < Arriba >