Esta
sociedad realizó una lujosa orfebrería,
catalogada bajo el apelativo de "Quimbaya Clásico",
reconocida universalmente por su perfección
técnica y por la belleza de sus diseños.
Como el oro no abundaba allí como en las otras
regiones de la Colombia Precolombina, se vieron obligados
a usar aleaciones y virtualmente crearon una combinación
metálica de oro y cobre conocida como "tumbaga",
una proporción de 30/70, donde el oro conserva
su color, maleabilidad y nobleza, y el cobre alarga
su cuerpo físico, dándole a las piezas
gran viveza y tonalidad.
Sus
piezas más espectaculares representan hombres
y mujeres de ojos semicerrados y rostros complacidos,
calabazos, frutas, poporos de estilizados diseños
y cuellos de vasijas.
Se
observa una estrecha relación entre la región
Calima en alfileres de distintos colores y en el dominio
de las técnicas de fundición.
A
pesar de que la orfebrería clásica Quimbaya
ha sido ubicada tradicionalmente en el valle del río
Cauca, algunas piezas han sido encontradas en la hoya
del Magdalena Medio y en el macizo Antioqueño.
La
mayoría de los objetos de oro precolombino
formaban parte de los ajuares que acompañaban
a los muertos en su viaje a la eternidad. El concepto
de viaje es marcado en ciertas culturas que utilizaban
los sarcófagos, troncos huecos como barcas,
donde depositaban el cadáver junto con algunos
elementos sagrados y sus objetos personales.
Los
pueblos Quimbayas y sus vecinos desarrollaron la más
importante industria de orfebrería en Colombia
y en América, no solo por lo avanzado de las
técnicas metalúrgicas que emplearon,
sino por la belleza de las piezas fabricadas por estos
nativos.
Los
orfebres de Caldas explotaron los numerosos yacimientos
auríferos que existían en su territorio
y lo obtuvieron por trueque con sus vecinos de Buriticá.
Sus famosas piezas de orfebrería alcanzaron
gran difusión y llegaron hasta Panamá
y posiblemente hasta Centro América.<
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