Las
características de las tumbas en el área
Quimbaya y más concretamente en el Quindío,
son:
Tumbas
de planta rectangular, de uno o dos metros de largo
por uno de profundidad; el cadáver esta colocado
en posición suplina y como única ofrenda
tiene una cerámica al lado de la cabeza.
Tumbas
de planta rectangular con una pequeña cámara
en uno de sus extremos, destinada a guardar los restos
del difunto; las ofrendas de cerámica aumentan
en numero y aparecen ya algunas piezas de orfebrería.
Tumbas
semejantes a las anteriores, pero con la cámara
más grande, clausurada con maderos colocados
a la entrada, unos a continuación de otros.
Como ofrendas se registran en estas tumbas cerámicas
de varios tipos y formas decorativas, como tazas,
piedras y manos de moler ( agricultura del maíz
), torzales o narigueras en forma de torzales o cari
curíes y anulares.
Tumbas de la misma estructura de las anteriores, pero
más profundas, hasta 4 metros, con bóvedas
más espaciosas, en las cuales están
los restos de varias personas, ofrendas de cerámica,
narigueras en forma de torzales o cari curíes
y anulares.
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Tumbas
de planta rectangular con bóveda cuadrada en
uno de sus extremos; los cadáveres están
colocados sobre tendidos de guasca y a su lado tienen
cerámicas biomorfas, piezas de oro fino, cobre
y tumbaga, y volantes o pesas de husos (tejidos).
Tumbas
de planta rectangular, de 1.60 de largo, 80 cms de
ancho y varios metros de profundidad. Los cadáveres
que se encuentran en esas sepulturas fueron profusamente
adornados con piezas de oro y cobre en todas las partes
del cuerpo y a su lado se pusieron cerámicas
antropomorfas y volantes de husos.
Tumbas
en cuyas bóvedas se desciende por dos fosos
de forma rectangular, unidos por la base; tienen espaciosa
cámara revestida de grandes lajas, introducidas
allí por el orificio de mayor tamaño.
En este tipo de sepulturas fueron enterrados individuos
de alta jerarquía, a juzgar por la riqueza
de las ofrendas de orfebrería, las más
valiosas halladas en la hoya del Quindío, en
el sitio denominado la Soledad.
Tumbas
de planta rectangular con bóveda en uno de
sus extremos, a la cual se desciende por escaleras
labradas en la tierra, desde la superficie y a lo
largo y ancho del orificio, razón por la cual
este casi siempre alcanza gran longitud. Es este tipo
de tumba que se denominaba de tajo abierto. La más
celebre fue hallada en el sitio denominado Santuario,
cuya ofrenda de piezas de orfebrería pesa más
de 14 libras. Los restos óseos de estas sepulturas
están generalmente bien conservados.
Tumbas
de planta cuadrangular, conocidas generalmente con
el nombre de cuadrados. Los hay de varias proporciones
y profundidades, con ofrendas ricas y pobres. Generalmente
las más profundas son de los más ricos,
como el que fue hallado en Montenegro Quindío,
cuyas joyas pesaron 70 libras y entre las cuales se
distinguían bastones, pitos, cornetas, coronas
etc.
Tumbas
de forma rectangular, revestidas de piedra por todos
sus costados, hasta 8 arrobas de peso, y encima de
la cubierta con relleno de 1 mt o más hasta
la superficie. En estos sepulcros el cadáver
fue colocado en posición supina, cuñado
a los lados con tierra de color carmin. En general
no tienen ofrendas funerarias. Este tipo de tumbas
es relativamente poco frecuente en el Quindío.
Además
de los tipos anteriores, en la región del Quindío
se encontraron tumbas de pozo, las cuales presentan
también alguna variedad en cuanto a formas,
profundidad, diámetros, etc
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